En Bar FM todo gira alrededor de una idea simple y, al mismo tiempo, difícil de ejecutar: tener un producto extraordinario y saber tocarlo lo justo. Que menos sea más.
No estamos ante una cocina de fuegos artificiales ni ante un menú que pretenda impresionar desde la complejidad. De hecho, buena parte de lo que se come sale de la plancha, del cocido o de elaboraciones bastante directas. Pero precisamente ahí está parte de su mérito. Cuando la materia prima es así de buena, lo inteligente (y también lo difícil) suele ser no estropearla.
La quisquilla manda
Si hay un producto que resume bien la experiencia en Bar FM, es la quisquilla de Motril. Además, tienen el acierto de servirla de dos maneras, natural y a la plancha, para que el comensal pueda apreciar bien la diferencia. Parece un gesto sencillo, pero en realidad dice mucho del sitio: aquí no se trata solo de comer bien, sino de entender por qué un producto cambia según el tratamiento que reciba.
La quisquilla natural tiene esa delicadeza limpia, casi transparente, que te recuerda por qué ciertos mariscos no necesitan absolutamente nada. A la plancha, en cambio, gana en intensidad, en yodo y en ese punto expresivo que aporta el calor. Probar ambas casi funciona como una pequeña cata comparativa y ayuda a entender hasta qué punto Bar FM basa su propuesta en dejar hablar al producto.
Otro plato que me encantó, aunque no siempre lo vas a pillar en carta, es el carpaccio de vieira con tartar de quisquilla (el de la foto de portada). Volvemos a lo de antes: en una presentación mucho más llamativa y colorida, sigue mandando la mínima intervención sobre el producto.
Mejor en barra
Bar FM es uno de esos restaurantes donde, personalmente, disfruto más en la barra que en la mesa. No solo porque se ve la acción y se entiende mejor el ritmo del servicio, sino porque también permite interactuar más con el equipo y dejarse llevar. En sitios así, esa cercanía suma mucho.
Paco transmite precisamente eso: conoce el producto, sabe por dónde orientar la comida y recomienda con bastante criterio. Y eso se agradece especialmente en una casa donde la experiencia depende mucho de lo que haya ese día y de cómo convenga pedirlo.
Más allá de platos concretos, lo que me gusta de Bar FM es que cumple casi siempre con lo más importante: aquí se come bien. Puede que no sea un restaurante al que uno vaya buscando la cocina más sofisticada del mundo, pero sí uno al que merece la pena ir cuando apetece producto serio, marisco y cerveza fría. Al final, como su nombre indica, no deja de ser un bar.
Valoración: 7.9 / 10

Precio y ubicación
Precio medio: Depende de lo que pidas, normalmente entre 70 € e infinito.
Dirección: Avenida Juan Pablo II, 54, 18013 Granada
Web: barfm.es
Teléfono: 958 15 70 04




