Tándem, el Etxebarri de Murcia.

Hay restaurantes que destacan por su creatividad y otros que lo hacen por algo más difícil: convertir los ingredientes en los auténticos protagonistas. Después de muchos años visitando Tándem, sigo pensando que es el gran templo del producto en Murcia.

Lo conozco desde su apertura y se ha convertido en uno de esos restaurantes a los que siempre termino volviendo varias veces al año. Salvando todas las distancias, siempre me ha recordado al Asador Etxebarri. Una versión más marina, ya que aquí la mítica chuleta de Bittor se sustituye por pescado. Pero sí comparten una filosofía que hoy resulta cada vez más difícil de encontrar. En Tándem no hay esferificaciones, presentaciones imposibles ni técnicas pensadas para llamar la atención. Aquí el protagonismo absoluto lo tiene el producto, tratado con respeto y con la mínima intervención necesaria para que llegue a la mesa en su mejor versión.

Esa misma filosofía se respira también en el restaurante. Tras su reciente renovación en 2025 mantiene un diseño minimalista, elegante y muy fiel a su personalidad. Un espacio sin excesos, donde nada distrae (salvo las vistas a la muralla árabe del siglo IX) de lo realmente importante. Lo mismo ocurre con el servicio de María José y Alejandro, cercano y natural, consiguiendo que cada visita resulte cómoda desde el primer minuto.

El local, fiel a su estilo
El local, fiel a su estilo

La temporada marca el ritmo

También les define su respeto por la temporada. Aquí no se fuerzan productos fuera de su mejor momento. Es el caso del garbanzo verde o del codiciado guisante lágrima, dos productos tan efímeros como espectaculares cuando llegan en su punto óptimo. Esa manera de cocinar obliga a adaptar la carta al mercado y convierte cada visita en una experiencia diferente. De ahí que su carta vaya siempre titulada como “La carta de hoy, mañana no lo sé”.

La carta de hoy...
La carta de hoy…
Tomate amela
Tomate amela
Guisante lágrima
Guisante lágrima

La misma exigencia se aprecia en el pescado. Cada día reciben género fresco procedente de la lonja de Vigo, una apuesta poco habitual en Murcia y que Pedro ha convertido en una de las grandes señas de identidad de la casa. Se nota tanto en la selección como en el dominio de las cocciones.

Pedro con el pez reloj
Pedro con el pez reloj

En mis últimas visitas he podido probar pescados tan especiales como el mero negro o el pez reloj, un pescado tan feo como sabroso, de aspecto casi prehistórico y muy poco habitual en los restaurantes. Ejemplares como estos pueden alcanzar varias décadas de vida y son una muestra de la constante búsqueda de productos singulares que define la propuesta de Tándem.

Pero esa obsesión por la materia prima no termina en el mar. También la huerta tiene un papel protagonista. Uno de los mejores ejemplos es el tomate Amela, cultivado en Granada y considerado por muchos como uno de los mejores tomates de España por su extraordinario equilibrio entre dulzor y acidez. Confieso que el tomate es mi sabor favorito, junto a la aceituna, así que encontrar un producto de esta calidad siempre es una alegría. 

Después de tantos años cruzando su puerta sigo encontrando una razón distinta para volver. A veces es un pescado imposible de encontrar en otro sitio; otras, un producto cuya temporada apenas dura unas semanas. Esa capacidad para cambiar constantemente sin perder nunca su esencia es, probablemente, el mayor mérito de Tándem. Un restaurante que ha sabido mantenerse fiel a una idea muy sencilla, pero cada vez más difícil de ejecutar: dejar que el producto hable por sí solo.

Valoración: 8.2

Precio y ubicación

Precio medio: 90 € por persona.

TÁNDEM

C. Cánovas del Castillo, 37, 30003 Murcia

tandem rest

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